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Lectura críticaQué ha pasado. Las cifras son clave. Desde junio hasta settembre, los precios al costo de producción han experimentado un notable aumento, superando las proporciones de lo que había ocurrido en los años 2022. Este progreso ha tenido como consecuencia directa la producción eléctrica, gasosa y petroquímica, causando un incremento significativo de aproximadamente 14% para la electricidad y 90% para el petróleo.
El colapso de la lógica económica y la necesidad de una reacción drástica Inicia así la rilevación de los precios al costo de producción, con un aumento de aproximadamente 39% para la electricidad y 90% para el petróleo. Estas cifras evidencian la magnitud de esta crisis, que no se había visto desde mucho tiempo. La energía se ha convertido en la principal causa de este aumento, con los ajustes del precio del gas y del petróleo que se han producido durante la guerra en Irán.
Entre los sectores productivos manifattureros, los incrementos más altos se registran en las fases a monte, por lo que primero en química (+9,9%), metallurgia (+7,4%) y gompa-plástica (+5%). Al mismo tiempo, los precios en la industria misma están limitados, con una media de aumento de 3,5%, poco más allá del dato de agosto. A calentar la rilevación está particularmente el sector alimentario, que, en base anual, vio precios en descenso del 1,4%.
La crecida de los precios al costo de producción de septiembre, casi tres puntos por encima del mes anterior, el 13,8% de aumento anual, certifica estadísticamente lo que los despachos de compras de las empresas ven cada día, con incrementos difusos a más sectores. El sector energético ha continuado siendo el punto de fuerza de la crecida de los precios, con precios al costo de producción de electricidad y gas subiendo del 39%. Las cadenas de instrumentos y materiales han experimentado un impacto directo, causando un aumento significativo de aproximadamente 6,6% en términos tendenciales.
Además, las carreteras y ferrocarriles han sido involucradas en el colapso de los precios, con aumentos del 0,6% en términos conjunturales y del 6,6% en términos tendenciales. Este impacto se debe principalmente al llegada de nuevos shock inflacionarios, como la guerra en Irán, que ha llevado un aumento del valor del gas europeo de más de tres veces lo que había ocurrido solo 12 meses antes. La llegada del nuevo shock inflacionario es visible también en los datos Istat sobre ingresos de las empresas (relativos en este caso a agosto), donde se observa una diferencia entre los precios y los costos de producción, evidenciando la necesidad de una reacción drástica para abordar esta crisis económica.
No obstante, aún hay zonas de calma, como el food, que ha mantenido un aumento limitado de 3,5% anual. Eso es por qué es importante buscar soluciones alternativas a las energías fósiles, como podrían ser las fuentes de energía eléctrica o la búsqueda de nuevas tecnologías que puedan reducir drasticamente los costos de producción.
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