Las nuevas estrategias nacionales continúan mostrando una integración creciente de las políticas climáticas en las estrategias económicas, pero la atención aún está limitada a las redes eléctricas. Los objetivos nacionales de reducción de las emisiones han sido aprobados, pero las estimaciones asociadas a los compromisos climáticos indican un aumento de la temperatura entre 1,7 y 2,3°C hasta la fin del siglo. Este cuadro evidencia la distancia entre la evolución de las tecnologías limpias y la transformación de los sistemas energéticos, aún fuertemente dependientes de petróleo, gas y carbón.

Aunque los gobiernos reafirman los compromisos climáticos, el mundo sigue lejos de los objetivos del Acuerdo de París. La COP31 se celebrará del 9 al 20 de noviembre en Antalya, Turquía, donde se discutirán los objetivos nacionales de reducción de las emisiones. Las analizan las estrategias de reducción de las emisiones, el progreso en su implementación y las estrategias de adaptación a los efectos del cambio climático.

Los documentos muestran una integración creciente de las políticas climáticas en las estrategias económicas, con mayor atención a la seguridad energética, a la innovación tecnológica y al involucramiento de las empresas. Un 70% de los países prevé intervenciones en las redes eléctricas, infraestructuras indispensables para integrar una cuota creciente de fuentes renovables y apoyar la electrificación de los consumos. Solo el 27% destaca explícitamente en sus planes el compromiso de abandonar gradualmente los combustibles fósiles.

Y aún más limitada es la presencia de metas concretas: solo el 10% de los países indica metas para reducir la generación eléctrica de fuentes fósiles hasta el 2035, y solo el 6% prevee metas específicas de eliminación de los combustibles fósiles. Además, la atención se centra cada vez más en el metano, incluido en los planes climáticos del 92% de los países. Este cuadro evidencia la distancia entre la evolución de las tecnologías limpias y la transformación de los sistemas energéticos, aún fuertemente dependientes de petróleo, gas y carbón.