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Lectura críticaEl ACI gestionará la licitación y el sistema. Será obligatorio desguazar un vehículo de hasta la categoría Euro 4, mientras que los modelos disponibles y la fecha de apertura de la convocatoria todavía no se han definido.
El alquiler social de vehículos nuevos de bajas emisiones tendrá una cuota de 100 euros al mes, IVA incluido, y una dotación inicial suficiente para unos 3.000 automóviles. El Ministerio de Empresa y Made in Italy y el Automobile Club d’Italia presentaron el 23 de julio el acuerdo que establece la estructura de la medida. Sin embargo, las familias interesadas aún no pueden presentar una solicitud: faltan el decreto de aplicación, la plataforma digital y la fecha de apertura de la convocatoria.
La iniciativa está prevista en el artículo 7 del DPCM de Automoción del 10 de junio de 2026 y tendrá carácter experimental hasta el 30 de junio de 2030. La nueva normativa deroga la disposición anterior incluida en el DPCM del 20 de mayo de 2024 y encomienda la gestión al ACI. En el conjunto del decreto, más del 70 % de los recursos se destina a reforzar la cadena de producción automovilística, mientras que las ayudas a la demanda, entre las que se encuentra el alquiler social, reciben una proporción minoritaria.
El contrato deberá tener una duración mínima de 36 meses e incluir un kilometraje de 12.000 kilómetros al año. Al finalizar los tres años, el usuario podrá adquirir el vehículo con un descuento del 10 % sobre su valor de mercado en ese momento. La información disponible todavía no aclara cómo se calculará dicho valor ni detalla otras posibles condiciones económicas y contractuales vinculadas a la compra final.
Para acceder al programa será necesario tener un ISEE inferior a 30.000 euros. Además, el solicitante deberá desguazar un automóvil de categoría M1, con una clasificación ambiental de hasta Euro 4, que figure a su nombre desde al menos doce meses antes. Por tanto, la ayuda se dirige a personas con ingresos reducidos que ya poseen un vehículo más contaminante, y no de manera general a todas las familias situadas por debajo del umbral económico establecido.
El primer tramo cuenta con 50 millones de euros y fija un límite orientativo de 14.800 euros, sin IVA, por vehículo. De esta dotación procede la estimación de unos 3.000 automóviles durante la fase inicial. Las fuentes no cuantifican el número total de posibles beneficiarios, pero la limitada cantidad de vehículos hace especialmente importante el mecanismo elegido para ordenar las solicitudes admitidas.
Las listas se elaborarán siguiendo el orden cronológico de presentación. Repubblica define el sistema como un «click day», mientras que la documentación citada por PMI.it habla de una ventanilla telemática y de adjudicaciones basadas en la secuencia de los envíos. No se aprecia una diferencia sustancial en el criterio: una vez comprobados el ISEE y el desguace, la rapidez con la que se remita la solicitud podrá determinar el acceso a la disponibilidad inicial.
El papel del ACI irá más allá de la gestión administrativa. Según las fuentes, se encargará del sistema y del procedimiento de licitación mediante el cual se seleccionarán y adquirirán los vehículos. En consecuencia, los beneficiarios no podrán elegir libremente cualquier modelo disponible en el mercado. La licitación deberá determinar qué automóviles formarán parte del programa, respetando el límite económico previsto para cada unidad.
Los vehículos deberán ser nuevos y de bajas emisiones, pero por ahora no se han especificado marcas, modelos, sistemas de propulsión ni otras características técnicas. También en este aspecto, la puesta en marcha efectiva depende de actuaciones posteriores. El acuerdo entre el MIMIT y el ACI convierte la previsión normativa en una estructura operativa, pero aún no supone que los coches estén disponibles ni permite conocer la oferta que se presentará a los solicitantes.
Las fuentes utilizan indistintamente las expresiones «alquiler social a largo plazo» y «leasing social». En cualquier caso, el sistema descrito consiste en el uso de un vehículo mediante una cuota reducida, con una duración mínima y la posibilidad de compra al finalizar el contrato. Repubblica también indica que el modelo está inspirado en la experiencia francesa, aunque la información disponible no aporta más elementos para comparar el programa italiano con el aplicado en Francia.
La principal incógnita sigue siendo el calendario. No se ha anunciado una fecha para la apertura de las solicitudes y la ventanilla en línea todavía no está activa. También quedan por definir los procedimientos de control, los modelos seleccionados, las condiciones contractuales completas y las modalidades de compra final. Solo el decreto de aplicación, la conclusión de la licitación del ACI y la puesta en marcha de la plataforma permitirán pasar de la dotación anunciada a la adjudicación efectiva de los primeros vehículos.
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