El problema se manifestó también con otras empresas involucradas en la construcción de AI, como Meta y Google, que siguen adquiriendo deudas masivas. Sin embargo, las empresas más grandes, como Meta y Google, no están afectadas por esta crisis, ya que sus acciones fueron diseñadas para pagar solo pequeñas porciones adicionales de intereses en los contratos de crédito. Es importante entender si estos problemas son solo momentos de crisis o si representan una desafío más grande para la industria de inteligencia artificial.

Los datos muestran que el boom de la construcción de AI fue impulsado por el esfuerzo de comprar fondos suficientes para operar sus propios centros de datos, pero ahora, con la creciente incertidumbre sobre las consecuencias financieras de estos investimientos, las empresas involucradas están enfrentando problemas que podrían llevar a la fin del boom. Las empresas involucradas en la construcción de AI han tenido dificultades para encontrar los medios necesarios para gestionar sus propios centros de datos, pero las empresas más grandes, como Meta y Google, han podido evitar este problema gracias a sus estrategias de pagos de deuda. Además, los inversores están aumentando la presión sobre algunos instrumentos financieros complejos que protegen contra la deuda de default, como aquellos que garantizan las debilidades de SoftBank, la gigante tecnológica japonesa que ha solicitado grandes cantidades de dinero para invertir en OpenAI.

La crisis de los préstamos a los datos centrales podría ser un indicio de que la industria de inteligencia artificial está atravesando una fase de crecimiento limitado, pero también un momento de reflexión sobre cómo se debería manejar las deudas y cómo se debería continuar adquiriendo fondos para la industria de inteligencia artificial.