Robin Piispanen, nuevo responsable de gaming de Logitech, considera atractiva la idea de las consolas portátiles para videojuegos. «Es una propuesta de valor realmente fascinante», afirmó. Sin embargo, la compañía no está desarrollando actualmente un nuevo dispositivo de este tipo.

Piispanen tampoco tiene claro cuándo, o incluso si, Logitech debería intentarlo de nuevo tras la experiencia poco convincente de Logitech G Cloud, una consola portátil orientada al juego mediante streaming. «En este preciso momento tenemos asuntos más importantes en los que centrarnos que fabricar una segunda G Cloud», explicó.

La situación del mercado, no obstante, ha cambiado desde el lanzamiento del dispositivo. Cuando Logitech G Cloud debutó en 2022 por 350 dólares, quedó casi completamente eclipsada por Steam Deck, que costaba 400 dólares y ofrecía mucha más potencia. Gracias a su chip de PC, la consola de Valve permitía seguir jugando sin depender de una conexión estable a Internet.

En la actualidad, el precio de una Steam Deck ha subido hasta los 789 dólares. La época dorada de las consolas portátiles parece haber terminado y la nueva normalidad del sector puede resultar prohibitiva para muchos consumidores.