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Lectura críticaQué ha pasado. Nota: Las traducciones son proporcionadas en orden inverso, es decir, primero se traduce el contenido y luego el título.
Alain Berset contesta el interés con ADI Predictstreet y pide nuevas garantías sobre la integridad antes de la Copa Mundial de 2030. La federación defiende su independencia de sus decisiones disciplinarias. El interviento, reportado por el Guardian, concentra la atención en la gobernanza de la FIFA y los intereses económicos, el poder político y la aplicación de las reglas. Berset ha descrito una crisis ligada al dinero y el poder, solicitando que antes de la copa del 2030 se construya un nuevo cuadro de protección de la integridad. La edición de ese año será principalmente en Europa, circunstancia que hace el llamado particularmente relevante para el Consejo Europeo. La presa de posición asume un peso institucional también para la relación existente entre las dos organizaciones. En 2018 la FIFA y el Consejo Europeo han firmado un memorandum de intención todavía válido, concebido para reforzar la colaboración en ámbitos que comprenden los derechos humanos, la integridad y la buena gobernanza en el deporte.
Biset ha observado que las apuestas no sólo afectan más que el resultado final de una partida, sino también a los episodios individuales que puede determinar sin modificar el puntaje. A su juicio, esta evolución amplia el riesgo de comportamientos fraudulentos y pone nuevas cuestiones sobre la capacidad de control. El paso señala un problema estratégico para la FIFA: la crecimiento de las oportunidades comerciales colgadas a la competencia debe confrontarse con la necesidad de proteger la credibilidad deportiva. Nada más allá del Guardian, Berset no se limita a contestar una alianza, sino conecta los nuevos productos previsionales al funcionamiento mismo del sistema de integridad. Su tesis es que el Mundial abrió ulteriormente una puerta ya existente.
La segunda línea de crítica se refiere a la revocación de la squalificación de Balogun. Estando según la fuente, la decisión de la FIFA llegó después de una llamada del presidente de los Estados Unidos Donald Trump al presidente de la federación Gianni Infantino. Berset indicó el episodio como prueba del riesgo que las reglas puedan flexionar bajo presión, lo cual hace discutible cualquier resultado ante los ojos del público. La FIFA ha proporcionado una versión diferente del proceso decisional. Infantino afirmó que la revoca de la squalificación fue establecida de manera independiente por el comitato disciplinario de la federación, basándose en las normas aplicables y los hechos específicos. Las informaciones reportadas no clarificaron sin embargo las motivaciones detalladas de la decisión ni el rol si hubiera uno de la llamada citada por el Guardian.
Biset ha recordado también otros episodios que, en su opinión, han debilitado la confianza en el atuendo del torneo: una sancción suspendida en poco tiempo sin razón reseñada, la autoridad de los árbitros puesta en discusión y los abusos racistas dirigidos a los jugadores, en parte provenientes de representantes electos. El secretario general contrapuso la conclusión de la celebración deportiva con la permanencia de las preguntas sobre la gestión de la competencia. El contexto político emerge también desde el encuentro entre Infantino y Trump documentado en ocasión de la recepción para la final al Trump Tower de Nueva York, venerdía 17 julio. La fuente no estableció un vínculo operativo entre ese acto y las decisiones disciplinarias. El elemento relevante, según la crítica de Berset, es más bien la percepción de proximidad entre vertices deportivos e poder político, capaz de alimentar dudas incluso sin pruebas públicas de interferencia.
La cuestión llega mientras la FIFA se prepara al ciclo que llevará al Mundial de 2030. La solicitud de Biset implica que las garantías existentes no sean consideradas suficientes para enfrentarse a la expansión de los mercados previsionales, la transparencia de las sanciones y los relaciones con los gobiernos. El memorandum del 2018 ofrece ya una base formal de colaboración, pero el ataque público muestra cuán haya aumentada la distancia entre los objetivos dichiarados y la valoración del Consejo Europeo. Resta ver si la FIFA responderá a su propuesta de nuevo cuadro de integridad y si renderá públicos ulterior elementos sobre la revoca de la squalificación de Balogun. No está precisado qué reglas Berset quiere introducir ni a través de qué organismo deben ser aplicadas.
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