En las afueras de Paducah, Kentucky, una gran cantidad de uranio permanece almacenada en miles de cilindros que contienen residuos de una planta de enriquecimiento nuclear ya clausurada. Los láseres podrían ayudar a recuperarlo.

Global Laser Enrichment (GLE) pretende reprocesar este material antiguo mediante una nueva tecnología de enriquecimiento por láser. El método podría ser más eficiente que los sistemas convencionales y permitiría regenerar los residuos para obtener materia prima con una concentración equivalente a la del uranio natural extraído.

Según la empresa, en el futuro esta tecnología también podría emplearse para producir materiales destinados al combustible nuclear, incluido el utilizado en reactores avanzados.

La energía nuclear genera actualmente cerca del 9% de la electricidad mundial. Esta proporción podría aumentar ligeramente a medida que grandes potencias como Estados Unidos y China impulsan la construcción de nuevos reactores, algunos de ellos basados en tecnologías de nueva generación. Contar con métodos menos costosos para obtener combustible podría contribuir a que estos proyectos avancen según lo previsto.

El uranio presente en la naturaleza está compuesto principalmente por uranio-238, que representa más del 99%, y por uranio-235, cuya proporción ronda el 0,7%. El uranio-235 es el isótopo fisible: al recibir el impacto de neutrones lentos y de baja energía, puede mantener una reacción en cadena capaz de generar electricidad.

Las centrifugadoras son hoy la tecnología predominante para enriquecer uranio. Estos equipos hacen girar a velocidades extremadamente altas el material que lo contiene. De este modo, la fracción más pesada, con U-238, se desplaza hacia el borde, mientras que la más ligera, con U-235, permanece más cerca del centro. El material resultante, con una mayor concentración de U-235, puede transformarse posteriormente en combustible nuclear.