La transición climática influirá directamente en el valor que el Banco Central Europeo atribuye a parte de las garantías aportadas por los bancos. El Consejo de Gobierno ha decidido incluir determinados préstamos admisibles concedidos a empresas no financieras en el sistema de factores climáticos del Eurosistema. Según la única fuente disponible, el comunicado del BCE del 24 de julio de 2026, el objetivo es proteger el balance común frente a las incertidumbres financieras asociadas a la transformación de la economía.

El mecanismo afecta a las operaciones mediante las cuales las entidades de contrapartida obtienen financiación del Eurosistema depositando activos como garantía. Estos activos no se reconocen necesariamente por su valor total, ya que el banco central aplica recortes para absorber el riesgo de posibles pérdidas. Con la nueva decisión, la sensibilidad a la transición climática podrá provocar una reducción adicional del valor de algunos préstamos concedidos a empresas.

El dato principal es el límite del 5 %. El BCE ha comunicado que esta será la reducción adicional máxima aplicable al valor final de las garantías, incluyendo en el perímetro tanto los bonos como los préstamos afectados. El tratamiento seguirá una escala de riesgo: cuanto mayor sea la exposición a las incertidumbres climáticas, menor será el valor reconocido al activo presentado como garantía.

La corrección no se aplicará de forma genérica a todos los riesgos ambientales. El BCE se refiere a las perturbaciones derivadas de la transición, es decir, a los cambios imprevistos que pueden acompañar el paso hacia una economía menos dependiente de las emisiones. Entre los ejemplos citados figuran las modificaciones de las políticas climáticas, la evolución tecnológica, las nuevas preferencias de los consumidores, los litigios y los ajustes macroeconómicos de mayor alcance.

Estos acontecimientos pueden alterar la capacidad de las empresas para devolver sus deudas o el valor de los activos recibidos como garantía. Según la evaluación del BCE, el problema surge sobre todo cuando el Eurosistema debe liquidar esos activos: una perturbación regulatoria, tecnológica o comercial podría reducir su precio precisamente cuando tienen que cubrir la exposición. El factor climático pretende incorporar anticipadamente esta posibilidad.

Para medir el riesgo se elaborará una puntuación de incertidumbre para cada activo. Se tendrán en cuenta tres elementos: un factor de tensión sectorial obtenido del ejercicio más reciente de pruebas de resistencia climática del Eurosistema, la exposición del deudor a las incertidumbres de la transición y el plazo residual del préstamo. Por tanto, el recorte dependerá de la combinación del sector económico, el perfil de la empresa y el tiempo restante hasta el vencimiento.

La calidad de la información será un aspecto decisivo. El BCE precisa que, cuando no existan datos sobre la industria o el deudor concreto, el Eurosistema podrá utilizar información sectorial u otros datos alternativos considerados adecuados para la evaluación. El comunicado no aclara qué fuentes sustitutivas se admitirán, cómo se seleccionarán ni cuánto podrá variar la valoración por el uso de información menos detallada.

La decisión amplía a los préstamos un enfoque ya adoptado en el mercado de bonos. En julio de 2025 se aprobó un factor climático para los activos negociables emitidos por sociedades no financieras y entidades vinculadas. Ese sistema entró en funcionamiento el 15 de junio de 2026. La nueva medida aplica el mismo principio a una parte de los préstamos no negociables aceptados por el Eurosistema.

La transparencia tendrá, sin embargo, un límite claro: los factores climáticos asignados a cada préstamo no se harán públicos. El BCE sí ha anunciado que los valores se actualizarán anualmente mediante el mismo procedimiento ya empleado para los bonos de empresas no financieras. La revisión incorporará los datos climáticos disponibles más recientes y podrá modificar con el tiempo la valoración de las garantías.

La entrada en vigor está prevista, como pronto, para finales de 2027, aunque todavía no existe una fecha definitiva. Quedan por concretar el calendario operativo, el perímetro exacto de los préstamos admisibles y las modalidades de uso de los datos alternativos. Estos detalles, junto con los coeficientes que permanecerán reservados, determinarán el impacto real del nuevo criterio sobre el valor de las garantías aportadas por las entidades de contrapartida del Eurosistema.