Microsoft se beneficia de la fuerte demanda de Azure y convence a los inversores. El grupo de Zuckerberg, en cambio, registra un beneficio por acción inferior a lo esperado y eleva sus previsiones de inversión, aumentando el límite inferior del rango de 125.000 a 130.000 millones: la acción cae un 5% en las operaciones posteriores al cierre.

Microsoft cierra un trimestre claramente superior a las expectativas de los analistas, confirmando que su apuesta por la inteligencia artificial está empezando a traducirse en un crecimiento concreto de los ingresos y la rentabilidad. El grupo de Redmond cerró el trimestre con unos ingresos de 90.000 millones de dólares, por encima del consenso de Wall Street, situado en unos 87.600-87.700 millones, mientras que el beneficio por acción se situó entre 4,74 y 4,81 dólares, muy por encima de las estimaciones del mercado, que apuntaban a unos 4,24 dólares. Una vez más, los resultados se vieron impulsados por la división de nube, con Azure beneficiándose de la fuerte demanda empresarial de servicios de inteligencia artificial.

Las señales más relevantes surgidas hasta ahora apuntan al crecimiento y a inversiones con cifras citadas de 130.000 millones y del 5%.

Para las empresas, la cuestión no es únicamente el crecimiento de los volúmenes: también importan la calidad de los ingresos, la solidez de la cartera de clientes y la sostenibilidad del margen neto durante el próximo trimestre.

A corto plazo, la palanca decisiva sigue siendo la ejecución comercial: los plazos de entrada, los canales y la selección de los mercados podrían marcar la diferencia entre la expansión y la compresión de los márgenes.

Los ayatolás de Teherán, tentados por el misil contra Ucrania. Así rearma Pekín a Irán. El grupo de Facebook gastará este año 145.000 millones en IA, pero los resultados todavía no se ven. La nube Azure de Microsoft supera la barrera de los 100.000 millones de ingresos anuales. Mark Zuckerberg (Meta) y Satya Nadella (Microsoft). Meta se desploma (-9%) y Microsoft se dispara (+15%) en Wall Street. Son las trayectorias divergentes de dos de las grandes tecnológicas que más están invirtiendo en inteligencia artificial, aunque por ahora con resultados diferentes tanto en sus cuentas como en Bolsa. La primera, Meta, sigue trabajando en el desarrollo de sus soluciones de IA, en las que invertirá entre 130.000 y 145.000 millones de dólares solo este año. La segunda, Microsoft, se está convirtiendo en uno de los principales proveedores de infraestructura para las empresas que desarrollan y utilizan modelos de IA y ha superado por primera vez la barrera de los 100.000 millones de ingresos anuales procedentes de la nube. Los resultados trimestrales de Meta decepcionaron las expectativas del mercado, pese a un aumento del 38% de los ingresos entre abril y junio, hasta 60.800 millones. Sin embargo, cuando se habla de grandes tecnológicas, los inversores siempre esperan algo excepcional, y el segundo trimestre no lo fue.

Para las empresas, la cuestión no es únicamente el crecimiento de los volúmenes: también importan la calidad de los ingresos, la solidez de la cartera de clientes y la sostenibilidad del margen neto durante el próximo trimestre. A corto plazo, la palanca decisiva sigue siendo la ejecución comercial: los plazos de entrada, los canales y la selección de los mercados podrían marcar la diferencia entre la expansión y la compresión de los márgenes.