«Nos encontramos ante un escenario en el que prácticamente toda forma de vida pudo haber sido aniquilada durante la primera o segunda hora». Hace unos 66 millones de años, el impacto de un asteroide eliminó tres cuartas partes de las especies vegetales y animales de la Tierra y causó, en particular, la extinción de los dinosaurios. Sin embargo, el mecanismo exacto por el que el impacto provocó esas extinciones ha sido objeto de un intenso debate.

Según un nuevo estudio publicado en Journal of Geophysical Research: Biogeosciences, la colisión generó una inmensa nube de polvo que sobrecalentó la alta atmósfera, abrasó a los organismos que no lograron refugiarse y desencadenó incendios generalizados. La explicación más aceptada sobre el origen de aquella catastrófica extinción masiva se conoce como la «hipótesis de Álvarez», en honor al físico Luis Álvarez y a su hijo Walter, geólogo. En 1980 propusieron que la extinción pudo deberse al impacto de un enorme asteroide o cometa contra la Tierra.

Su conclusión se basó en el análisis de estratos sedimentarios de todo el mundo correspondientes al límite Cretácico-Paleógeno —el límite K-Pg, antes denominado K-T—, que contenían concentraciones inusualmente elevadas de iridio, un metal más común en los asteroides que en la Tierra. Ese mismo año, el geofísico neerlandés Jan Smit llegó de forma independiente a una conclusión similar. Posteriormente, los científicos identificaron un probable lugar del impacto: el gran cráter de Chicxulub, situado en la península de Yucatán, México, que había sido descubierto por geofísicos a finales de la década de 1970.

El cuerpo celeste que lo formó era lo bastante grande —entre 11 y 81 kilómetros, equivalentes a entre 7 y 50 millas— como para fundir, fracturar y expulsar granito desde las profundidades terrestres. Probablemente también causó un megatsunami y proyectó roca vaporizada y sulfatos hacia la atmósfera. Se estima que el impacto liberó una energía más de mil millones de veces superior a la de las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945.