Incluso en el escenario más favorable planteado por Wood Mackenzie, que contempla la recuperación total de la capacidad productiva de Catar antes de finales de septiembre, las instalaciones europeas alcanzarían un nivel de llenado del 75 % para el 1 de noviembre, muy lejos del promedio del 90 % registrado durante los últimos cinco años.

La situación podría deteriorarse aún más si las dificultades en el estrecho de Ormuz se prolongaran otros dos meses. En ese caso, las reservas europeas permanecerían por debajo del 70 %, lo que aumentaría el riesgo de nuevas subidas de precios y ejercería una presión especial sobre las economías asiáticas emergentes, con menor capacidad para afrontar los elevados costes del gas natural licuado.

Según Massimo Di Odoardo, vicepresidente de Investigación de Gas y GNL de Wood Mackenzie, tres factores seguirán sosteniendo unas cotizaciones elevadas: los bajos niveles de las reservas europeas, la sólida demanda asiática y el crecimiento limitado de la nueva oferta mundial de GNL.

Esta situación podría prolongarse al menos hasta 2027, ya que las nuevas plantas de exportación de Catar no estarán plenamente operativas antes de la segunda mitad del próximo año.