El último portátil modular de Framework cambia una serie de problemas por otra. El Framework Laptop 13 me gustó desde la primera vez que lo utilicé, en parte porque me parece interesante la idea de un portátil reparable y actualizable, y en parte porque no es otro ultraportátil que intenta imitar al MacBook Air. Sin embargo, el diseño siempre ha tenido limitaciones concretas, y la más evidente y grave ha sido la mediocre duración de la batería.

Aquí entra en escena el Framework Laptop 13 Pro. Mientras que todas las actualizaciones anteriores del Laptop 13 se limitaron a retocar aspectos secundarios del diseño original —una cubierta ligeramente modificada, nuevas bisagras o altavoces renovados—, el Laptop 13 Pro es lo más parecido que hemos visto a una revisión de segunda generación.

Esto supone romper la retrocompatibilidad con algunos componentes del Laptop 13, aunque no con todos. Entre ellos se encuentran el chasis inferior, el teclado, el panel táctil y los diseños originales de las baterías de 55 Wh y 61 Wh. Pero, al permitirse introducir cambios más amplios, Framework ha logrado avances importantes en autonomía y en la calidad general de construcción y acabado.

El resultado es el portátil Framework más atractivo, agradable al tacto y mejor acabado hasta la fecha. Los actuales usuarios del Laptop 13 también pueden obtener algunas o todas estas mejoras instalando nuevos componentes en sus equipos.

Es una ventaja importante porque el Laptop 13 Pro también resulta bastante caro, incluso según los desorbitados estándares de la tecnología de consumo en 2026: ningún modelo cuesta menos de 1.500 dólares, y la versión enviada para esta reseña se acerca a los 3.000 dólares.

Cambios de diseño

El Laptop 13 Pro se parece mucho al Framework Laptop 13 convencional, pero incorpora un nuevo acabado denominado «Graphite». Andrew Cunningham. El Laptop 13 Pro tiene un aspecto.