Desde Sanac, fabricante de ladrillos refractarios, hasta Bekaert, especializada en cables de acero para neumáticos, pasando por la fluorita de Fluorsid. En el panorama de los conflictos industriales de Cerdeña no solo figura el Sulcis, sino también el polo de Macchiareddu, situado a pocos kilómetros de Cagliari y Assemini. Desde esta zona industrial se reactivan tres expedientes que, aunque pertenecen a sectores diferentes, afectan a otras tantas unidades productivas consideradas estratégicas.

Sanac, empresa bajo administración extraordinaria que producía materiales refractarios para acerías, tuvo que afrontar las consecuencias de la crisis de Ilva. Para la planta sarda, al igual que para las otras tres instalaciones presentes en la península italiana, se ha iniciado un proceso preparatorio para su venta. Entre los posibles interesados se encuentra Erre Trading.

«Para la próxima semana, a la luz de las últimas conversaciones, hemos solicitado una reunión con el Ministerio de Empresa y Made in Italy para comprobar la situación del expediente», señaló Marianna Formica, representante de Filctem encargada de seguir todo el conflicto.

También en Macchiareddu continúa abierto el caso de la planta de Bekaert, empresa dedicada a la producción, elaboración, transformación y revestimiento de alambres y cables de acero. La crisis fue provocada por los costes de la energía y el transporte. El grupo internacional decidió primero cerrar y posteriormente vender la fábrica sarda debido a esos elevados gastos.

Tras la apertura del expediente se presentaron tres propuestas de otras tantas empresas para reactivar la producción, aunque en sectores distintos: estructuras metálicas, cables de acero y productos metálicos para la construcción y la náutica.

«Valoramos positivamente que la empresa encargada de poner en marcha el proceso de reindustrialización de la planta de Bekaert en Macchiareddu haya planteado posibles adquisiciones por parte de operadores industriales que parecen sólidos», afirmó el consejero regional de Industria, Emanuele Cani. «Confirmamos la disposición de la Región de Cerdeña a desempeñar un papel activo para favorecer en la mayor medida posible la adquisición de la planta, incentivando y facilitando la implantación del nuevo operador industrial mediante todos los instrumentos disponibles, desde los contratos de desarrollo y el apoyo financiero hasta la formación».

El conflicto en Oriente Medio también está teniendo repercusiones negativas para Fluorsid. La empresa química, propiedad de Giulini, presidente del Cagliari, produce en la planta sarda de Macchiareddu, entre otros productos, ácido sulfúrico y fluoruro de aluminio. Estas sustancias se utilizan tanto en la industria petrolera como en la metalúrgica para la producción de aluminio.

La compañía prevé detener tres líneas de la fábrica situada en las afueras de Cagliari y reducir la plantilla. «La situación es preocupante», declaró Gigi Loi, secretario regional de Uiltec. «Son empresas que deben afrontar los aumentos de costes, pero sobre todo el problema energético. Es necesario desarrollar una política industrial orientada a reactivar las cadenas productivas, empezando por actividades de transformación e investigación de alto valor, como las relacionadas con las tierras raras».