Durante el primer semestre de 2026, la calidad de los combustibles marítimos sigue presentando un panorama complejo. Persisten problemas conocidos, como la superación de los límites de azufre, el elevado contenido de agua, los sedimentos y las partículas catalíticas, especialmente en los combustibles residuales y en los principales centros mundiales de abastecimiento marítimo.

Vuelve a aumentar el número de muestras de fuelóleo con muy bajo contenido de azufre (VLSFO) que superan ligeramente el límite del 0,50 %, después del descenso progresivo registrado entre 2022 y 2025.

Sin embargo, la novedad más significativa es la creciente variabilidad de las mezclas y el comportamiento de los combustibles durante su uso, aspectos que los controles tradicionales no siempre consiguen detectar.

Uno de los casos más relevantes analizados en el informe afecta a varios suministros realizados en Singapur entre marzo y abril. Las investigaciones identificaron concentraciones elevadas de aceite de esquisto estonio en distintas partidas. Aunque se trata de un componente permitido por la norma ISO 8217, sus niveles especialmente altos se han relacionado con problemas operativos y de estabilidad.